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FOTO: Deepix Studio

VINO Y CINE

El vino, el buen vino, se eterniza cuando tras cada sorbo consigue despertar sensaciones y recuerdos que pasan a formar parte de nuestra memoria gustativa y de sensaciones epatantes. Esa magia se traslada de manera única a ámbitos como el del Séptimo Arte, con secuencias asociadas al vino, algunas de manera casi eterna como cuando Bogart, Bergman y Bogie beben champán en Casablanca y riegan el jardín para evitar que los nazis puedan disfrutar de un néctar que no merecen.

El champán es también la bebida que acompaña a 007 cuando James Bond deja la acción para dejarse llevar por los placeres más mundanos, haciendo gala además de un gran conocimiento de las añadas míticas. Y también se deja seducir por los encantos de grandes Burdeos como Château Angélus, que degusta en ‘Casino Royale’ y en cuyo honor la bodega bordelesa lanzó una edición limitada Château Angélus 007, una edición limitada de 225 cajas la cosecha (2)007 que fueron subastadas para una causa benéfica.

Hay variedades de uva que han pasado a ser universales para el gran público de la mano de la gran pantalla. En Sideways (Entrecopas) -Oscar al mejor guion adaptado-, el vino es el verdadero protagonista de la trama y, gracias al film, las ventas de pinot noir se dispararon tras el éxito de la cinta. Alexander Payne dirigió una película en la Paul Giamatti, Thomas Haden Church y Virginia Madsen se conducen a través de la frustración, la infidelidad y el amor pero siempre en torno a la pasión por el vino. ‘Entre copas’ es quizá la que se puede considerar como la primera película en la que el vino es realmente protagonista.

Junto a ella, ‘Bottle Shock’ también coloca al vino como centro de la trama cuando el protagonista, un hombre de origen británico al frente de una pequeña tienda de vinos en París, organiza una cata a ciegas en la que por primera vez los vinos californianos destronan a los franceses, con un argumento basado en hechos reales en el conocido como ‘Juicio de París’ de 1976… Durante la trama, el director de esta película estadounidense, Randall Miller, aprovecha para introducir conceptos habituales en el mundo del vino y ajenos siempre en la gran pantalla.

Más complicado se antoja el maridaje que Hannibal Lecter protagonizó en la obra cumbre del cine del terror, ‘El silencio de los corderos’, cuando al comienzo rememora como “uno del censo intentó hacerme una encuesta. Me comí su hígado, acompañado de habas y un buen Chianti”. Ni el vino logra mitigar el terror que el espectador recibe al comienzo de la película…

Lejos de la gran pantalla, es difícil olvidarse de las intrigas de ‘Falcon Crest’, una serie americana que marcó época a lo largo de sus casi 230 capítulos y con personajes icónicos como Lance Custom (Lorenzo Lamas) o Ángela Chaning (Jane Wyman), que perpetuaron en la memoria de una generación los viñedos del valle del Napa, que en la serie se rebautizaron como Valle de Tuscany. En España, las series españolas “Gran Reserva” y “Gran Reserva, el origen” narran las intrigas de poder en una bodega riojana con ingredientes comunes: amor, celos y juegos de poder bajo el telón de grandes vinos de fondo.

El listado de películas que utilizan el vino y los viñedos como referentes o eje central de su trama son muy abundantes. En un plano romántico, ‘’French Kiss” muestra de una manera divertida el viaje entre viñedos y ladrones hasta el amor de Meg Ryan y Kevin Kline en el camino para recuperar la grandeza de un viñedo familiar perdido en una mano de póker… Ridley Scott, en ‘Un buen año’, dirige a Russel Crowe, un ejecutivo que hereda un viñedo en Provenza del que se acaba enamorando al dejarse seducir por la belleza del viñedo.

En el plano documental, ‘Mondovino’ (Palma de Oro en Cannes 2006) abordó el impacto de la globalización en el mundo del vino con una visión que enfrenta a los que ven el vino desde una perspectiva local y artesanal, completamente apegada al terruño, y los que lo consideran un negocio que busca elaborar buenos vinos para seguir haciendo crecer la cuenta de resultados… Una visión dirigida entre buenos y malos, entre el mundo global y el local en una tesis que muchas veces choca pero capaz de convivir sin estridencias en un mercado global…

Sorbo a sorbo y fotograma a fotograma, el vino y el cine comparten minutos en largometrajes en los que, como protagonista o como actor secundario, deja su huella como parte de la toma o como elemento esencial de la trama. Un pasaporte a la eternidad de los recuerdos.

Si te interesa este tema, te recomendamos que leas en el número 24 de nuestra revista Terruños, el articulo Un secundario de lujo: El vino en el celuloide (pág. 52), escrito por Luis González Narbona.  Terruños Nº24 » WebDelVino (culturadelvino.org)

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